Estrategia
Mis estrategias son
-uno leyendo aprendes mas palabras, significados,
lugares y historia del mundo.
-si casi no lee y poco le gusta. Lo mejor es buscar libros
que a uno le parezcan que le van a gustar y entretener.
-no dejarse llevar por la pereza de no leer y menos las
influencias.
Cuentos
domingo, 12 de noviembre de 2017
Antología
Antología
Gatos con suerte
En una mañana muy calurosa nacieron tres gatitos. Uno
era de manchas blancas y negras, el otro era todo negro
y la gata era blanca y solamente tenía la colita negra.
Ellos nacieron a la orilla de la carretera pero la mamá
gata ya estaba muy débil y a los pocos días murió,
dejando a estos tres gatos muy tristes y desamparados.
Estos tres gatitos empezaron a caminar en busca de
refugio, y mientras caminaban se encontraron con una
pata muy esbelta y elegante. la pata les dijo: “¿ustedes
tan chiquitos que hacen por aquí?” Ellos tristes y
desconsolados empezaron a llorar y le contaron que
habían quedado huérfanos . La pata conmovida con tal
historia decidió llevarlos a su casita, allí los atendió,
hasta que ya ellos crecieron y se pudieron defender por
sí solos, ellos la llamaban mamá pata y le tenían un
afecto especial. Cierto día, los tres gatitos salieron en
busca de nuevas aventuras sin olvidar a su mamá pata;
en una de sus aventuras se perdieron y los encontró un
niño de corazón muy grande quien decidió adoptarlos y
darles todo el amor que les hacía falta. El niño, llamado
Pipe, les puso nombre a los gatitos. Al primero le puso
Pacho, al negro le puso Sombra y a la gata la nombró
Nacha. Esta era la más consentida de la camada, el niño
no quería apartarse de ellos y a donde iba Pipe de paseo
siempre llevaba a sus tres gatitos.
El Hallazgo
Alan es un joven aventurero que se interesaba por la
platas y la naturaleza. El vivía con sus padres, en una
casa campestre en San Lorenzo. Alan es un joven alegre,
muy acomedido con sus papás. La cabaña donde vivía
era grande y acogedora y tenía un jardín, ahí tenía
algunos animales, un loro llamado Roberto, una iguana
llamada Raul, un sapo llamado Rodrigo. A él le gustaba
jugar mucho, ir de pesca, ayudar a su mamá en la cocina
y cuando no estaba su padre él manejaba la camioneta
hasta el mercado a traer leche de Cabra y la comida para
sus animales. Un día que fue al pueblo, Alan recogió a
sus amigos de la infancia llamado Lizy y Lester. Lester
era seis meses mayor que Alan, era muy decidido y
aventurero y le gustaban los retos, él es el mejor amigo
de Alan y Lizy era la novia de Lester, ella tenía una
personalidad increíble, a ella también le gustaba mucho
la aventura y por eso Alan no dudó en invitarlos a pasar
las vacaciones con él. Alan, Lester y Lizy planearon una
excursión a buscar cactus. Alan había investido sobre un
cactus muy especial y raro y les comentó a sus amigos,
ellos se animaron y sin pensarlo dos veces decidieron ir
en busca de ese cactus, alistaron su mochila para el viaje.
Llevaron cámara, brújula, carpas, bocadillos, un
machete y agua. Se fueron en la camioneta que el papá
de Alan les prestó y se fueron hacia la aventura.
Llegaron a un lugar y lo acondicionaron, armaron las
carpas e hicieron una fogata. Al día siguiente
madrugaron a buscar el cactus y sí la gran sorpresa... lo
encontraron!
Sin embargo siguieron buscando río arriba y se
encontraron una casucha abandonada. Entraron
comucha precaución y recorrieron el lugar y con
sorpresa encontraron un jardín donde había unas rosas
hermosas. Lester empieza a contar una historia que le
contaba su abuela, que cuando en lugares lejanos se
encontraban jardines de rosas ahí habían tesoros.
Empezaron a cavar y después de muchos intentos
encontraron una olla de barro con dos figuras
precolombinas de oro. A la mañana siguiente
empacaron
rápidamente y emprendieron viaje de vuelta, al llegar a
casa de Alan contaron lo sucedido. Al día siguiente lo
llevaron al museo del pueblo. Los muchachos
preguntaron qué beneficio recibían ellos con esa
donación. El administrador del museo les dio una
recompensa muy grande con la cual les cambió la vida a
todos.
Gatos con suerte
En una mañana muy calurosa nacieron tres gatitos. Uno
era de manchas blancas y negras, el otro era todo negro
y la gata era blanca y solamente tenía la colita negra.
Ellos nacieron a la orilla de la carretera pero la mamá
gata ya estaba muy débil y a los pocos días murió,
dejando a estos tres gatos muy tristes y desamparados.
Estos tres gatitos empezaron a caminar en busca de
refugio, y mientras caminaban se encontraron con una
pata muy esbelta y elegante. la pata les dijo: “¿ustedes
tan chiquitos que hacen por aquí?” Ellos tristes y
desconsolados empezaron a llorar y le contaron que
habían quedado huérfanos . La pata conmovida con tal
historia decidió llevarlos a su casita, allí los atendió,
hasta que ya ellos crecieron y se pudieron defender por
sí solos, ellos la llamaban mamá pata y le tenían un
afecto especial. Cierto día, los tres gatitos salieron en
busca de nuevas aventuras sin olvidar a su mamá pata;
en una de sus aventuras se perdieron y los encontró un
niño de corazón muy grande quien decidió adoptarlos y
darles todo el amor que les hacía falta. El niño, llamado
Pipe, les puso nombre a los gatitos. Al primero le puso
Pacho, al negro le puso Sombra y a la gata la nombró
Nacha. Esta era la más consentida de la camada, el niño
no quería apartarse de ellos y a donde iba Pipe de paseo
siempre llevaba a sus tres gatitos.
El Hallazgo
Alan es un joven aventurero que se interesaba por la
platas y la naturaleza. El vivía con sus padres, en una
casa campestre en San Lorenzo. Alan es un joven alegre,
muy acomedido con sus papás. La cabaña donde vivía
era grande y acogedora y tenía un jardín, ahí tenía
algunos animales, un loro llamado Roberto, una iguana
llamada Raul, un sapo llamado Rodrigo. A él le gustaba
jugar mucho, ir de pesca, ayudar a su mamá en la cocina
y cuando no estaba su padre él manejaba la camioneta
hasta el mercado a traer leche de Cabra y la comida para
sus animales. Un día que fue al pueblo, Alan recogió a
sus amigos de la infancia llamado Lizy y Lester. Lester
era seis meses mayor que Alan, era muy decidido y
aventurero y le gustaban los retos, él es el mejor amigo
de Alan y Lizy era la novia de Lester, ella tenía una
personalidad increíble, a ella también le gustaba mucho
la aventura y por eso Alan no dudó en invitarlos a pasar
las vacaciones con él. Alan, Lester y Lizy planearon una
excursión a buscar cactus. Alan había investido sobre un
cactus muy especial y raro y les comentó a sus amigos,
ellos se animaron y sin pensarlo dos veces decidieron ir
en busca de ese cactus, alistaron su mochila para el viaje.
Llevaron cámara, brújula, carpas, bocadillos, un
machete y agua. Se fueron en la camioneta que el papá
de Alan les prestó y se fueron hacia la aventura.
Llegaron a un lugar y lo acondicionaron, armaron las
carpas e hicieron una fogata. Al día siguiente
madrugaron a buscar el cactus y sí la gran sorpresa... lo
encontraron!
Sin embargo siguieron buscando río arriba y se
encontraron una casucha abandonada. Entraron
comucha precaución y recorrieron el lugar y con
sorpresa encontraron un jardín donde había unas rosas
hermosas. Lester empieza a contar una historia que le
contaba su abuela, que cuando en lugares lejanos se
encontraban jardines de rosas ahí habían tesoros.
Empezaron a cavar y después de muchos intentos
encontraron una olla de barro con dos figuras
precolombinas de oro. A la mañana siguiente
empacaron
rápidamente y emprendieron viaje de vuelta, al llegar a
casa de Alan contaron lo sucedido. Al día siguiente lo
llevaron al museo del pueblo. Los muchachos
preguntaron qué beneficio recibían ellos con esa
donación. El administrador del museo les dio una
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todos.
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